Querido Orugario,
Una de mis pacientes paró de orar a causa de algo que aconteció la semana pasada. Esta paciente me era muy útil hace unos años atrás, antes de que comenzara a seguir al Enemigo. Ella llevaba otras jóvenes para el mal camino, frecuentando clubs nocturnos, donde bailaban toda la noche mientras bebían y se relacionaban con diferentes hombres. Era una de mis pacientes favoritas, pero como siempre, hay que sufrir la interferencia del Enemigo. Comenzó a cuestionarse la propia vida y a percibir que no tenía objetivos- odio cuando ellos cuestionan las cosas… ¡si tan sólo actuasen dirigidos por el impulso de las emociones, las cosas serían más sencillas para nosotros!
Bien, esta paciente comenzó a frecuentar la iglesia ocasionalmente. Ya había sido invitada por parientes hace algunos años, y decidió intentarlo- al final de cuentas, los dolores de cabeza constantes y las deudas le estaban oprimiendo demasiado. Yo sabía que tenía que ir más despacio y que no debía causarle tantos problemas, pero era tentador verla llorar, y no me pude resistir. Entonces, ella comenzó a frecuentar la iglesia más veces, comenzó a hacer cadenas de oración-¡qué extraño! ¡Una persona que arrastraba tantas jóvenes hacia el infierno y ahora oraba como una santita!
¡Fue ahí que yo entré! Sabía que si ella continuaba así, acabaría perdiéndola; por eso, hice que uno de sus ex –novios, aquél a quien a ella más le gustaba, le llamase la semana pasada. Ella se quedó excitada al oír su voz- ¡imagina cuán excitado me quedé yo! Salieron, y ella acabó cayendo en pecado con él. Al día siguiente, estaba completamente arrasada. Se sintió la peor mujer del mundo; y, para empeorar la situación, él le dijo que se iba a casar y que aquello no había pasado de una despedida de soltero. Se quedó arrasada. Por eso, ella paró completamente de orar y de ir a la iglesia. El domingo pasado, durmió hasta tarde por tanta resaca de la noche anterior.
Si consigues que tu paciente peque, entonces él hará el resto por ti- es muy sencillo. Observa como los seres humanos son fácilmente afligidos por el sentimiento de culpa- algo que los perjudica bastante. Cuando se sienten culpables, no hacen absolutamente nada para que la situación cambie. Por eso, terminan cometiendo el mismo error nuevamente y abandonan la idea de corregirse.
Estos humanos… ¡tan inteligentes y, al mismo tiempo, tan estúpidos!
Tu cariñoso tío,
ESCRUTOPO (Basado en el libro “Cartas del diablo a su sobrino” de CS Lewis)

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